miércoles, 29 de octubre de 2008

Soy de la raza de los que son oprimidos


Por Evelyn Díaz

Se le conoce como el poeta de la “Negritud”. Nació en el seno de una familia poco común. Su abuelo fue el primer profesor negro de Martinica y su abuela, una mujer extraordinaria para su tiempo, sabía leer y escribir.

Fue el segundo de una familia de siete hijos. Su padre, un humilde funcionario, lo educó en un ambiente en el que las lecturas de Voltaire y Víctor Hugo se alternaban con los relatos y las leyendas de África que le narraba su abuela.

Aimé Fernand David Césaire nació en Martinica el 26 de junio de 1913 y murió el 17 de abril del 2008 a la edad de 94. Dramaturgo, intelectual y político, fue un líder comprometido con la lucha de los negros.

En 1931 se muda a París para realizar sus estudios superiores. Estando allí funda, en 1934 y junto a otros compañeros de las Antillas, la revista L'étudiant noir. Es allí, en un artículo bajo su firma que aparece por primera vez el término negritud.



Como movimiento la “Negritud” fue más cultural que político. Surgió en rechazo a la opresión cultural del sistema colonial francés y a la discriminación que predominaba en la Europa de los años 30. Su objetivo era exaltar la cultura, la historia y los valores de "la raza de los que son oprimidos" como le llamaba Césaire.


Morimos nuestra muerte en bosques de eucaliptos gigantes

acariciando encalladuras de paquebotes absurdos

en el país para crecer

drosera irrespirable

paciendo en las desembocaduras de las claridades sonámbulas

ebria

muy ebria guirnalda arrancando demostrativamente* nuestros pétalos sonoros

en la lluvia campanularia de sangre azul.

(La Conquista del Alba)

En 1939, el poeta de la “Negritud” decide regresar a su natal Martinica para dedicarse al magisterio. En 1941 crea la revista Tropiques. Ese mismo año el poeta francés André Breton, líder del surrealismo, lo exalta como a una de las voces más importantes de la poesía francesa de vanguardia.

En la poesía de Césaire se advierte la influencia del surrealismo francés. Es metafórica y rica en imágenes pero, a diferencia de los surrealistas, su proceso creativo se sustenta en la riqueza de la cultura caribeña y africana.

El hibisco no más que un ojo reventado de donde pende el hilo de una larga mirada, las trompetas de esparavanes el gran sable negro de los flamboyanes, el crepúsculo llavero siempre tintineante las arecas indolentes soles que jamás se pusieron por traspasadas por un alfiler que las tierras que se saltan la tapa de los sesos no dudan nunca en incrustarse hasta el corazón, los fantasmas horrorosos, Orion la extática mariposa que los pólenes mágicos crucificaron sobre la puerta de las noches cimbreantes los bellos tirabuzones negros de las cañafístulas mulatas altaneras cuyo cuello tiembla levemente bajo la guillotina y no te sorprendas si en la noche gimo más hondamente o si mis manos estrangulan más sordamente es el tropel de viejas penas que hacia mi olor negro y rojo en escolopendra alarga la cabeza y con una insistencia en el hocico aún blanda y desmañada busca más dentro mi corazón de nada me sirve entonces apretarle contra el tuyo y perderme en la espesura de tus brazos que acaba por encontrarlo y muy gravemente de manera siempre nueva lo lame amorosamente hasta que brota salvaje la primera sangre bajo las bruscas garras desplegadas del DESASTRE. (Elegía)

En 1945, Césaire ingresa en la actividad política, representando al Partido Comunista. Es electo alcalde de Fort de France y diputado de Martinica. Una y otra vez fue reelegido, hasta que decidió separarse de manera voluntaria de sus cargos.

El pensamiento de Césaire sigue vigente y ha servido de referencia para el hombre de Occidente, sobre todo aquellos que viven en el “Sur”. Las naciones desarrolladas, colonizadoras ayer y dominantes hoy, imponen su cultura y las que se encuentran en vías de desarrollo se debaten entre la tentación de imitar a los pueblos dominantes y el deseo de no renunciar a su identidad.

Bien lo dijo Léopold Sédar Senghor, "lo importante no es ser asimilado sino asimilar."


martes, 28 de octubre de 2008

La PUCMM rinde tributo al poeta de la “Negritud”




Intelectuales, profesionales y estudiantes rinden tributo al poeta Aimé Césarie.

Por Evelyn Díaz

La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y la Embajada de Francia organizaron un coloquio en homenaje al pensador, poeta e intelectual Aimé Césaire. La actividad se celebró en el Auditorio I ubicado en el Recinto Santo Tomás de Aquino el pasado 15 de octubre y el día 16 en el Auditorio de las Ciencias de la Salud del campus universitario de Santiago. En el encuentro se dieron cita intelectuales, profesionales y estudiantes universitarios y de la Alianza Francesa.

Mu-kien Sang, Vicerrectora Académica de la PUCMM, tuvo a su cargo las palabras de apertura. “La identidad ha sido una de mis preocupaciones” expresó. “Nuestra identidad debería ser caribeña antes que latinoamericana” dijo como preámbulo de una tarde cargada de versos y descubrimientos sobre el “poeta de la negritud”.

El vicerrector de docencia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, un estudioso de la obra de Césaire, habló sobre los orígenes de la negritud. Al respecto dijo que “el concepto de la negritud surge en medio de un racismo extremo en Europa, en un momento en que los intelectuales de color negro tenían que afirmar su condición, a fin de asumir su color y concepto de belleza”.

El coloquio contó con la participación de varios oradores internacionales. Roger Toumson, catedrático de la Universidad de Antillas Guyana de Guadalupe y “uno de los mayores especialistas del poeta” discertó sobre la filosofía y la política que se encuentra en la obra de Césaire. Para él la obra del poeta martiniqués “cumple con los deberes sagrados de todo escritor ya que contribuye a abolir las diferencias entre los hombres y conduce a los pueblos y a las clases hacia la unidad humana y universal”.

El encuentro también contó con la participación de Delia Blanco y de la profesora de la Universidad de Jamaica, Marie José Nzengou Tayo. El poeta y subsecretario de Cultura, Mateo Morrison, quien estaba pautado para exponer sobre la trascendencia de Césaire en la poesía dominicana, no pudo asistir. Su ponencia fue leída por uno de los presentes. El evento culminó con las palabras del Embajador de Francia, Roland Dubertrand.

Césaire murió el pasado 17 de abril a la edad de 94. Su deceso se produce pocos días antes de la celebración de la X Feria Internacional del Libro de Santo Domingo que en esta oportunidad estuvo dedicada al Caribe.